Voluntariado Misionero

 1. ¿Qué es el Voluntariado Misionero de Siempre Adelante?

M. Paula con las voluntarias en Evinayong (Guinea Ecuatorial)

Es un voluntariado con identidad cristiana, organizado para grupos de unas siete personas que comparten vida, fe y misión con las religiosas Concepcionistas en lugares  pobres.

El voluntario acepta la renuncia a seguridades por un servicio gratuito a los demás, con una sintonía espiritual hacia el Carisma concepcionista, con experiencia de grupo y trabajo en equipo.

La vivencia como voluntario en el lugar de misión es muy intensa y tiene una continuidad en el ámbito de su vida y trabajo.

2. ¿En qué lugares de misión realizan los proyectos misioneros?

Voluntarios camino de Consuelo (R. Dominicana)

Voluntarios camino de Consuelo (R. Dominicana)

Los proyectos misioneros se realizan en algunos de los lugares donde hay una escuela Concepcionista que se indican a continuación:

  • Consuelo (República Dominicana)
  • Morichalito (Venezuela)
  • Evinayong (Guinea Ecuatorial)
  • Dilaire (República de Haití)

En estas tres realidades de países diferentes, los voluntarios dedican parte de su verano a estar y conocer directamente lo que durante mucho tiempo han sido imágenes, campañas, testimonios oídos a otros… Para los voluntarios verdaderamente es impactante poner nombre y cara al que sufre hambre, escolarización deficiente y falta de recursos básicos…

3. ¿Cómo se contempla el voluntariado misionero en el documento ser voluntario?

Da las pautas de las diferentes tareas que tienen que realizar los voluntarios en los distintos proyectos: clases de refuerzo, deportes, talleres, juegos, charlas formativas para adultos, animación de celebraciones religiosas, visita a familias pobres…

Para más información, hacer clic en el documento “Ser Voluntario” programa nº 3: Voluntariado Misionero

Voluntario en Haití (R. de Haití)

Voluntaria en Haití (R. de Haití)

Voluntaria en Haití

4. ¿Cómo se dan a conocer cada año los proyectos misioneros Concepcionistas?

A través de un tríptico en el que se informa de: lugares, fechas, coste aproximado del viaje y seguro, campos de cooperación y los criterios de selección para participar en el proyecto, datos personales del que presenta la solicitud.

Tríptico Voluntariado Misionero 2017

Voluntarios Misioneros 2017

Voluntarias Misioneras

Voluntarias Misioneras

Imposición del crucifijo

Imposición del crucifijo

 

5. ¿Qué nos cuentan los voluntarios que han participado en los proyectos misioneros en el verano?

Todos los voluntarios traen su maleta llena de alegría, felicidad  y de momentos muy gratificantes. Han recibido más que lo que han dado.

Son ellos mismos quienes describen algunas de las muchas experiencias vividas

Sus vivencias y recuerdos

Proyecto Educativo Misionero en Consuelo (República Dominicana) 2015

– El día 6 de julio partíamos rumbo a R Dominicana con las maletas cargadas de materiales y los corazones llenos de ilusión

Nuestra actividad tenía tres focos: la escuela, el batey y la atención a familias.El comienzo con los chicos en la escuela no resultó sencillo, pero poco a poco se fue creando un clima de relativa serenidad en el que trabajábamos con alegría.

Por la tarde íbamos al batey, donde casi viven desconectados del mundo, les cuesta más confiar, porque no están acostumbrados a que alguien se acerque a compartir sin pretender nada más. Los rostros serios y expectantes de los primeros días se fueron convirtiendo en sonrisas.

Si las maletas iban cargadas de la generosidad de todos los que nos ayudaron a recoger el material, volvieron llenas de cariño. El  de la comunidad que nos hizo sentir “en casa” desde el principio; el del grupo tan diverso y tan rico con el que he compartido momentos entrañables y del que tanto he aprendido; el de las personas, sobre todo los niños con los que he vivido una experiencia que forma ya parte de mí.

Las maletas iban cargadas de muchas cosas, pero volvieron llenas de vida.

GRACIAS

M. María con niños de la Escuela en Consuelo

– Soy ex alumna del Colegio Madres Concepcionistas. Desde hace ya  mucho tiempo sentía la necesidad de dar mi ayuda, mi cariño y mi felicidad a todos los que lo necesitan

Estuve de voluntaria misionera en Consuelo, viviendo todo el mes en la casa de las religiosas, que nos hacían sentir como en nuestra propia casa.

Por las mañanas íbamos a la escuela, dábamos de desayunar a los niños e impartíamos clases, hacíamos manualidades y diferentes talleres y en el momento del recreo jugábamos a todo con ellos.

voluntaria-visitando-los-bateyes-evinayong-guinea-eucatorial

Voluntaria visitando los bateyes Evinayong

Por la tarde íbamos a los bateyes, allí les dábamos la merienda, realizábamos distintas actividades, y les llevábamos comida, medicinas, ropa, y juguetes a las familias más necesitadas. La forma de vida de los bateyes es muy impactante, es uno de los momentos del viaje donde te das cuenta de las condiciones tan precarias en las que viven, las calles eran casi intransitables y todas las casas eran de hojalata. Las familias son humildes y te abren las puertas de su casa y de su corazón inmediatamente.

Sin duda alguna es la experiencia más importante y bonita de mi vida que guardaré en mi corazón para siempre.

Proyecto Educativo Misionero en Evinayong (Guinea Ecuatorial) 2015

– ¿Cómo resumir un mes cargado de vivencias?

No puedo olvidarme del primer contacto con los chicos: esas sonrisas ilusionadas y nerviosas, y los cuadernos nuevos preparados. Ya entonces percibes que su mayor demanda no es ni aprender mates ni a tocar la guitarra sino atención y cariño.También recuerdo especialmente la oración de la tarde, ese silencio después de todo un día de ver niños alegres, familias sencillas, situaciones duras… Ese stop que te hace poner en contexto lo vivido, agradecer lo que tienes y sentir que recibes gratis mucho más de lo que das.

Por todo esto, y mucho más, a la vuelta sólo puedo decir AKIBA, ¡GRACIAS!

– Este pasado verano después de un curso muy intenso, decidí que la mejor manera de pasar una parte de mis vacaciones era  realizando una experiencia misionera en Evinayong (Guinea Ecuatorial),

Mi día a día allí estaba lleno de buenos momentos, muy importante el encuentro más personal con Dios en la Eucaristía de la mañana o en la oración de la tarde. En el colegio con los niños dando clases, haciendo manualidades, actividades deportivas…Por la tarde en los poblados, en clase con los niños, visitando ancianos y enfermos que necesitan no solo comida sino que les hables y les escuches.

Por eso después de lo vivido allí, llego a una conclusión, que es una buena forma de pasar un verano diferente y mucho más gratificante que cualquier otra cosa que puedas hacer

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